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10 ideas para fidelizar al visitante a través de la red

1. La página Web publicita al museo, ¿pero publicita el mismo museo a su página Web? Éste es el primer paso para conseguir fidelizar al visitante a través de la red: que llegue a ella. Y para esto es preciso que se dé a conocer dentro del mismo museo. Que aparezca la dirección Web del museo en la entrada que se lleva el visitante o que se hagan trípticos específicos en los que se invite al público a completar su visita con los recursos en red, pueden ser algunas opciones.

2. Debe existir, también en Internet, un programa de desarrollo didáctico serio y estructurado. Los recursos Web únicos y desarticulados no contribuyen a mantener la atención de los usuarios más allá de la novedad.

3. La plataforma Web ha de tener un diseño cuidado y una interfaz sencilla e intuitiva. La página de inicio debe ser dinámica y mostrar todas las novedades y actividades en curso, incentivando que se navegue por la Web y se permanezca tiempo en ella.

4. La Web del museo no debe ser un mero folleto informativo. Ha de contener actividades, recursos y diversidad; motivar continuamente al infovisitante con nuevas alternativas y dar opciones para que personifique su experiencia. La creación de una comunidad virtual se convierte en la mejor opción para conseguir la fidelización.

5. Han de existir diversos canales de interacción y opciones de comunicación asincrónica (blog, foro, etc.) y/o sincrónica (Chat), que permita a los usuarios mantener contacto entre ellos y con el museo. Las dudas de carácter técnico que vayan dirigidas al museo han de ser contestadas, de lo contrario no se podrá mantener el interés y la implicación de los usuarios.

6. Se tiene que facilitar el acceso a la información y a las novedades mediante boletines informativos vía e-mail, sindicación de contenido, grupos de noticias, etc. Que el usuario siga en contacto con el museo, incluso más allá del propio sitio Web, y esté constantemente informado resulta esencial para que regrese a la institución.

7. Se tiene que tratar de involucrar en la comunidad virtual a todos los agentes sociales que conviven en el museo (voluntarios, miembros de la Asociación de Amigos del Museo, investigadores, personal…), ya que podrán actuar como elementos dinamizadores.

8. Resulta conveniente que la página Web actúe como un centro de documentación en red, con información sobre la temática del museo, sobre las exposiciones o actividades; y con un “Histórico” en el que se agrupen todas las comunicaciones, artículos o noticias que el museo haya ido creando. Las búsquedas de información llevarán a la página del museo y el conocimiento del museo virtual puede crear interés por conocer el museo físico.

9. Tiene que haber personal del museo encargado de la página Web, de actualizarla y dinamizarla. Una página estática y sin una persona detrás, no sirve para fidelizar.

10. Evaluar a través de la red, mediante encuestas o foros de opinión, resulta esencial para conocer las sugerencias de los visitantes del museo y adecuar las opciones (físicas y virtuales) al interés existente.

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To understand this text in English: “Fidelizar” “is to translator Spanish Word that the automatic does not translate. It means “to keep the loyalty”

C.A.F. 2.0

Comunicar – Atraer – Fidelizar (CAF), tres piezas claves en toda estrategia de difusión. Las tecnologías 2.0, una incipiente vía llena de posibilidades. ¿La unión de estos elementos? Otra opción más para que los museos se acerquen a su público.

La comunicación es, sin duda, un elemento esencial en cualquier museo. Y, más allá de los cauces tradicionales, usar las tecnologías de la información se convierte es una medida eficaz para llegar a un cada vez más importante sector de la población. Y aunque el uso de páginas Web está ampliamente extendido, el interés de los museos decae a la hora de aplicar una tecnología de carácter más social o una estética más llamativa y cercana.

Pues no todo es informar, ya que esta comunicación ha de ser lo suficientemente atrayente para que al público, ante la variada oferta de ocio cultural que existe hoy en día, le seduzca aquello que el museo propone. Y si para ello el fondo es importante, también la forma juega un papel destacado. Las reticencias de algunos museos a la hora de aplicar estrategias de marketing o publicidad deben quedar a un lado, y tratar de captar al público con el mismo lenguaje visual al que el influjo mediático le ha acostumbrado.

Pero mientras que conseguir que una persona asista a un museo es relativamente fácil, hacer que repita se convierte en una tentativa mucho más complicada. La visita única es un elemento a combatir y para ello se precisan técnicas de fidelización del visitante.

Este último punto es habitualmente olvidado por muchos museos, que basan sus políticas de difusión sólo en comunicación y atracción. El museo informa de sus exposiciones o actividades, capta a un sector de la población y luego en lugar de tratar de mantener a ese público ya cautivo, espera a nuevas citas para volver a comunicar.

Fidelizar visitantes es un reto para los museos, y para ello Internet y la tecnología 2.0 se convierten en una herramienta muy eficaz. Internet permite a cualquier persona, independientemente de su tiempo libre o de su ubicación, estar en contacto continuo con el museo de manera cómoda y sencilla, formar parte de comunidades sociales, sentirse partícipe del museo y, por tanto, volver asiduamente a él. Y esto es algo por lo que los museos deben apostar.

Además, no hay que olvidar que la visita al museo suele ser un acto social. Una persona fidelizada es probable que vuelva al museo en compañía, a la que a su vez se puede tratar de fidelizar, ampliando cada vez más la red social.

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To understand this text in English: “Fidelizar” «is a Spanish word that the automatic translator does not translate. It means “to keep the loyalty»

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O, si se prefiere, también se puede leer en formato texto:

EducaThyssen: un modelo a seguir

Educar es hoy en día una de las funciones que los museos han asumido como propia y a la que dedican tiempo y esfuerzo. La mayor parte de las instituciones museísticas desarrollan, en mayor o menor grado, una política educativa que pone a disposición del visitante las herramientas necesarias para facilitar el acceso intelectual a las colecciones del museo. Sin embargo, extender su ámbito de acción más allá de las paredes físicas de la institución y ofrecer recursos educativos abiertos en red, continúa siendo materia pendiente para una gran parte de museos.

Pero la red puede convertirse en un interesante instrumento educativo, como así están evidenciando museos como el Powerhouse de Sydney y el Metropolitan de Nueva York, que ofrecen en línea un variado banco de ciberrecursos. En nuestro país, el Museo Thyssen-Bornemisza, con EducaThyssen, se convierte en el mejor modelo de difusión Web al poner al servicio del usuario los instrumentos necesarios para conocer el museo desde diferentes puntos de vista.

¿Pero en qué se diferencia EducaThyssen de otras páginas de museos?

En primer lugar el hecho de tener una página Web específica para temas educativos ya evidencia la importancia que desde la institución se le concede a este tema y el diálogo permanente que establece con su público. Además de ello, EducaThyssen cuenta con importantes valores, como son:

  • Material descargable gratuito para que el público pueda preparar la visita con antelación y acudir al museo con sus propios documentos. Contempla además la diversidad, ofreciendo en red diversas guías educativas adaptadas a diferentes tipos de público (alumnos y profesores, familias, etc.) que permiten al visitante ser autosuficiente en su acercamiento didáctico al museo.
  • Creación de una comunidad on line a través de la plataforma virtual Espacio Abierto, un canal de comunicación colaborativa que ofrece a los usuarios la oportunidad de construir sus propios proyectos dentro del marco del museo y compartir con los demás sus inquietudes personales.
  • Relación de novedades a través de un blog, fácilmente consultable mediante la opción de sindicación de contenido. El museo ofrece así información, pero también recoge opinión permitiendo a los infovisitantes expresar sus ideas y comentar las noticias.
  • Cursos a través de Internet, que posibilita a los usuarios participar también en la distancia de la experiencia del museo.

El Museo Thyssen es así un claro ejemplo de difusión multidireccional que establece nuevas relaciones, más abiertas y cercanas, con un público que se enriquece al pasar de ser un mero observador a un participante activo.

En definitiva, la Web de EducaThyssen es un modelo de innovación y posibilidades educativas, que puede servir como guía a otros museos a los que también les interese apostar por todo aquello que la tecnología ofrece y los nuevos patrones sociales precisan. Y sin duda, para todos los profesionales de la museología, EducaThyssen es una página muy recomendable y de obligada visita.

Los museos en Second Life: Capítulo 0

Hablar de Second Life es hablar de interacción, virtualidad o metaverso, pero también de polémica, pues si algo le ha rodeado desde su creación han sido las opiniones enfrentadas sobre su validez o utilidad. Los defensores y detractores de esta segunda vida virtual se pueden contar por igual; y mientras los primeros ensalzan las enormes posibilidades que ofrece este metauniverso, los segundos lo ven como una burbuja que, más allá de la moda y el ruido mediático que produce, poco puede aportar.

Pero hay que hacer notar que gran parte de las opiniones que se pueden encontrar por la red tienen un denominador común: la baja interacción con el mundo. Es normal que una persona se haga por curiosidad un avatar en Second Life, dedique unas horas a descubrir lo que ofrece y opine en función de una corta experiencia. Y es que si algo negativo tiene este universo virtual es que precisa de bastante tiempo de aprendizaje (días o incluso semanas) para de verdad sacar partido a todo lo que ofrece (una gran dificultad para las personas muy ocupadas).

En cualquiera caso ambas visiones, las negativas y las positivas, esgrimen argumentos reales y válidos, pues tan cierto es que Second Life tiene un enorme potencial, como que las cifras de participantes activos no son tan buenas como cabría esperar y que una vez que pase la novedad puede tener un futuro incierto.

Mientras tanto, todo tipo de organismos y empresas aseguran una presencia que, en el caso de no aportarle futuros beneficios en el metauniverso en sí, al menos sí le está reportando una buena publicidad externa en los medios de comunicación y una imagen de modernidad e implicación social.

También algunos museos y centros de arte han erigido una segunda sede en este espacio, iniciativa que más allá de su valor de innovación hace plantearse ciertas cuestiones:

¿Qué aporta Second Life a los museos y que pueden aportar los museos a Second Life?

¿Puede interesar de verdad a los habitantes de Second Life conocer en «juego» un museo?

¿Qué esperan encontrar los avatares cuando visitan un museo?

¿Los museos de Second Life son meros museos virtuales (entendiéndose por museo virtual una recreación de un museo físico, en el sentido dado por Bellido Gant) o van más allá?

¿Es necesario para un museo estar en Second Life o podría ofrecer a sus infovisitantes similares experiencias virtuales desde su propia plataforma web con el mismo resultado?

¿Tienen los museos de Second Life una programación de actividades o limitan su presencia a una copia de su edificio y colecciones?

Más allá la repercusión mediática, ¿con qué objetivo se crean museos en Second Life? o…

¿Seguirán creándose museos en Second Life cuando los titulares de los medios de comunicación ya no le presten importancia?

Una aproximación a estas y otras cuestiones se puede leer en Museum on the web 2007, en el artículo dedicado a Second Life for Your Museum: 3D Multi-Usar Virtual Environments and Museums. Pero son aún muchas las dudas existentes y desde aquí se va a tratar de resolver alguna de ellas.

Para tal misión ya se encuentra recorriendo los museos de Second Life Musa Ling, un avatar que se está dedicando a visitar los diferentes centros culturales y a analizar la función que prestan; pero también a interactuar con los residentes del metaverso, los que visitan los museos y los que no, para hacer un estudio de público virtual que permita aproximarnos a los intereses culturales de los usuarios de Second Life.

El fin de este experimento no es más que ofrecer información suficiente para tratar de dilucidar si a los museos les merece la pena o no estar presentes en Second Life más allá de la figuración mediática. Espero que de todo esto puedan salir unas conclusiones abiertas y colaborativas que ayuden a evaluar la presencia y el valor que pueden tener los museos no sólo en Second Life, sino también en cualquier otro tipo de futuro metaverso que pueda surgir.

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