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Museos y Blog (I)

Weblog, blog o bitácora son algunos de los nombres con los que se denomina a un conjunto de Web que se caracterizan por su dinamismo, facilidad en la generación de contenido y relación directa con el usuario. El uso de los blog ha dado lugar a que se produzca un verdadero fenómeno social con un gran impacto[1], ya que hace de la red un sitio abierto y comunicativo.

En el mundo existen actualmente unos 70 millones de blog de temática diversa (1,5 millones en España), y la importancia de este nuevo medio para la difusión se evidencia en que en la lista de los 100 medios de comunicación más populares de Internet los blog ya ocupan el puesto nº 12 [2].

La facilidad de uso y las posibilidades de interacción, convertirían así a los blog en una herramienta de gran utilidad en el área de difusión de cualquier museo. Sin embargo, en este campo aún queda mucho camino por andar, especialmente en el caso de los museos españoles que se mantienen distantes y reticentes a implantar esta vía de comunicación; bien por desconocimiento o bien por la dificultad para avanzar al mismo ritmo que la evolución tecnológica y las necesidades sociales. Aún así, ya se pueden localizar en la red 12 blog de museos españoles, algunos de ellos (como se verá en otros post) con un gran dinamismo y calidad en su contenido.

Los Weblog en los museos responden a las nuevas necesidades del público y a las nuevas posibilidades de difusión. Se trata no sólo de que el visitante se acerque al museo, sino también de acercar el museo al visitante y distanciarse de la imagen de lejanía, elitismo y casi idolatría (que durante tantos años ha estigmatizado al museo y ha alejado a importantes sectores de población) para hacer de estos centros unas instituciones abiertas, cercanas y comunicativas.

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El uso de blog en museos supone:

  • Una fuente actualizada de información, útil tanto para los visitantes como para los medios de comunicación.
  • Una mayor difusión de las actividades, antes, durante y después; con ejemplos gráficos y visuales.
  • Una fidelización del público al desarrollar nuevas relaciones más allá de la visita al museo.
  • Un espacio abierto de recursos y posibilidades, que permite preparar la visita con antelación.
  • Un foro de opinión: los infovisitantes pueden reflexionar sobre su estancia en el museo, su participación en actividades, sus intereses, etc.
  • Un lugar donde mostrar la tan desconocida labor interna de un museo (restauraciones, montaje de exposiciones, préstamo de piezas, etc.)
  • La posibilidad de sacar a luz obras no presentes en la exposición permanente.
  • Accesibilidad para los que se encuentran lejos o no pueden desplazarse asiduamente al museo.
  • Un sitio donde ofrecer material de lectura e información vinculada al museo.
  • Un espacio para hacer encuestas y evaluaciones de público on-line.
  • Una retroalimentación, la información directa que se obtiene se puede usar para mejorar.

Hay además que tener en cuenta que el fenómeno blog se ha extendido muy rápidamente entre los jóvenes (según el Instituto Nacional de Estadística, el 81% de los usuarios de blog son menores de 35 años). Así, los blog permiten acercarse, usando sus mismos medios, a uno de los sectores de población que más esfuerzo cuesta integrar en las actividades de un museo.

Los beneficios que ofrecen los blog (gratuitos, fácil edición con conocimientos mínimos de informática, cómodo mantenimiento, puede gestionarlo el propio personal del museo, etc.) y la casi total ausencia de desventajas, hace prever la extensión de su uso a medida que se conozcan más sus posibilidades.


[1]Como ejemplo: La 2 Noticias acaba de incluir un apartado informativo diario, La 2 Noticias Express, en el que trata las novedades en el campo de la blogosfera.

[2] The State of the Live Web, April 2007.

El Museo Pablo Gargallo y ColorIURIS

Son numerosos los museos que ponen un gran celo a la hora de controlar la imagen de las colecciones que atesoran. Al popular «fotos no» de muchos museos españoles, se unen las reticencias a la hora de colocar imágenes de calidad en Internet o para distribuirlas públicamente más allá de las postales y el merchandising de la correspondiente tienda.

Por ello, iniciativas como la llevada a cabo por el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza sorprenden muy gratamente. Este museo muestra en su página Web todo su catálogo y permite usar las imágenes de las piezas a través de ColorIURIS, con un contrato que se puede ver y aceptar on line.

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ColorIURIS es una licencia contractual abierta que se enmarca dentro del movimiento de cultura libre, similar en concepto a las ya conocidas licencias de Creative Commons pero adaptadas al derecho continental europeo. ColorIURIS respeta los derechos morales del autor, al tiempo que permite la distribución y comunicación pública de la obra con garantías.

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El uso de este tipo de contratos por parte de los museos, en el que además se puede especificar el número de años en vigencia, puede ser una solución para aquellas instituciones recelosas de mostrar su colección a través de Internet y para aquellas otras que quieran contribuir a una cultura más abierta.

Infovisitantes

Hasta ahora las páginas Web de los museos se han caracterizado por ser meramente informativas y fundamentalmente estáticas. En ellas se pueden encontrar datos relativos al museo, a sus colecciones o actividades, pero no se diferencian demasiado de un folleto cualquiera en papel. La interactividad en este tipo de páginas es limitada, por no decir nula, y no se contempla la creación de contenido específico para el medio, soliéndose limitar a reproducir vía Web el museo físico.

Pero actualmente, como respuesta al “Nuevo Entorno Tecnosocial” (1) (NET) en el que nos encontramos, está acercándose al museo un nuevo tipo de público: el infovisitante, que precisa de un nuevo medio en el que desenvolverse.

El infovisitante suele preparar su visita al museo con antelación, gusta de compartir con los demás sus experiencias y demanda la existencia de páginas de museos dinámicas, abiertas y con un contenido variado y específico.

Los museos han de adaptarse a las nuevas formas sociales de desarrollo y comunicación, y para ello han de desechar ideas muy extendidas como que un exceso de contenido en red sustituye a la visita física; que es perjudicial para el museo ofrecer imágenes de sus colecciones; o que una página Web es un elemento accesorio que sólo sirve para informar.

Y asumir conceptos como que la red es un beneficioso aliado para la comunicación y difusión muldireccional; que se deben crear programas educativos específicos para Internet; o que no siempre las actividades Web tienen que coincidir ni ser idénticas a las actividades físicas del museo, y tienen entidad y validez por sí mismas.

Así, los museos tienen por delante el reto de atender, con contenido y recursos específicos, el nuevo tipo de diversidad que el infovisitante representa.

Además de con una entrada, al museo, en todo su conjunto y con todos sus recursos, se debe poder acceder con otros medios.

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(1) SÁEZ VACAS; F. “Más allá de Internet. La Red Universal Digital”. Ed. Ramón Areces, Madrid, 2004.

El Museo Marítimo de Barcelona en la vanguardia tecnológica

Mañana, día 5 de junio, está previsto que entren en funcionamiento los nuevos dispositivos PDA del Museo Marítimo de Barcelona, que estarán a disposición de los visitantes del museo de manera gratuita.

Los beneficios de la implantación de este sistema son numerosos, ya que permiten que el público pueda enriquecer y personalizar su visita con todo tipo de información complementaria (texto, imágenes o audiovisuales). Además, el visitante tendrá acceso a Internet y, entre una gran variedad de opciones, podrá incluso enviar a su correo electrónico aquella información de su interés.

Para el museo también presenta importantes ventajas, ya que podrá obtener información acerca de los recorridos de los visitantes o sobre los recursos que despiertan mayor interés, pudiendo evaluar su exposición y descubrir los puntos fuertes y débiles de su museografía.

Sin embargo, el uso de estos dispositivos presenta una gran desventaja y es lo costoso de su mantenimiento, lo que dificultaría que el sistema pueda ser exportado de manera generalizada a otros museos. Si a muchos museos de mediano tamaño ya les cuesta mantener el sistema normal de audioguías, son imaginables las dificultades para poder sostener un proyecto así; en el caso de pequeños museos locales sería directamente inviable.

¿Pero deben los museos de menores posibilidades renunciar a ofrecer a su público este tipo de ventajas?

La respuesta sin duda es no, ya que existen opciones intermedias mucho más asequibles que pueden aportar una interactividad y personalización de la visita similar. Entre ellas que los visitantes usen sus propios dispositivos (PDA, móvil, MP3 o ipod…). El museo sólo debería encargarse así de crear el material que posteriormente el usuario descargaría, bien en casa por Internet o bien en el mismo museo. Conjugar esto con el uso de software libre y las ventajas que aporta la Web 2.0 son otras formas de abaratar costes.

Pero esta opción también tiene un punto negativo, ya que el que los visitantes usen sus propios dispositivos aumenta la brecha digital entre aquellos usuarios con acceso a los mismos y aquellos otros que no pueden acceder o no saben hacerlo; lo que se podría contrarrestar con que el museo tuviera algunos dispositivos para préstamo.

En cualquier caso, opciones hay más allá de hacer una gran inversión. Sólo es cuestión de trabajar en ellas y tratar de evaluar la que más puede convenir a cada museo particular.

Mientras tanto, visitar el Museo Marítimo de Barcelona y disfrutar de las posibilidades que nos ofrece el nuevo sistema, será siempre una buena idea.

Hacia un nuevo paradigma: la difusión multidireccional y abierta

 

Los museos, a lo largo de su historia, han ido asumiendo paulatinamente nuevas funciones y aunque entre todas ellas la función social ha sido una de las últimas en ser aceptada entre las prioritarias, en poco tiempo se ha convertido en uno de los pilares básicos de acción de todos los museos.

Desde la década de los sesenta, las instituciones museísticas se han esforzado por acercarse al público y difundir su patrimonio de diversas maneras; visitas guiadas, programas educativos para escolares, charlas y conferencias, talleres, etc., son algunas de las actividades habituales en los museos. Sin embargo, hasta ahora, el modelo de difusión usado se ha caracterizado fundamentalmente por la unidireccionalidad y las restricciones comunicativas entre el público receptor y el museo emisor.

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Actualmente, los museos se encuentran en una etapa en la que deben aceptar nuevos desafíos y buscar nuevos canales para hacer llegar su mensaje a un público cada vez más heterogéneo. Han de encontrar los medios para entablar nuevas relaciones con un público que aspira a dejar de ser un mero espectador, para favorecer que el visitante pueda personalizar su experiencia y para comprender qué uso se hace de las opciones que la institución plantea; y todo ello requiere implantar un nuevo modelo de difusión, abierto y multidireccional.

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Algunas diferencias generales entre la difusión unidireccional y la multidireccional se pueden ver aquí