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Museos y accesibilidad

Los días 19 y 20 de octubre tendrá lugar en Alcoutim (Portugal) un encuentro transfronterizo de museología hispano-lusa en el que se tratará el tema de la accesibilidad, tanto física como virtual, a los museos. Organizado por la Asociación de Museólogos y Museógrafos de Andalucía y la Asociación Portuguesa de Museología, el encuentro tiene como objetivo abrir vías de diálogo para mostrar proyectos, ideas y contrastar opiniones, de ahí que se organice fundamentalmente en mesas redondas y esté abierto a la participación mediante la presentación de póster.

Programa

19 de Octubre

09:00          Recepción de los participantes

10:00         Sesión  inaugural

  • João Neto / APOM
  • Elena López Gil /  AMMA
  • Dália Paulo / DRCAlg
  • Representante del Grupo Coordinador de  RMA
  • Representante del CCDR-Algarve
  • Francisco Amaral / CM de Alcoutim

10:30         Conferencia inaugural:

  • “Programa de Accesibilidad en los Museos de Sevilla”, Maria Dolores Ruiz de Lacanal – Dep. Escultura e Historia de las Artes Plásticas,  Fac. Bellas Artes,  Univ. Sevilla

11:30          Pausa / Café

11:45          Visita al núcleo museológico del Castillo de Alcoutim

13:00         Almuerzo libre

15:00         1.ª Mesa Redonda: Acesibilidad Física en los  Museos

  • “Acessibilidad de discapacitados sensoriales en los  museos” – Adelaida Castro Navarrete / Grupo Investigación SOS Patrimonio, Univ. Sevilla.
  • João Herdade / DGPC
  • Pedro Homem de Gouveia / CM de Lisboa
  • Moderador: Ana Galán / AMMA

16:30          Pausa / Café

17:00          2.ª Mesa Redonda: Acesibilidad Virtual en los  Museos

  • “GVAM, guia multimédia acessível para todos” – Belén Ruiz, Diretora técnica Centro Español del Subtitulado y la Audiodescipción (CESyA).
  • “Redes Sociales y Museos” – Soledad Gómez Vílchez / Museo de la Alambra, Granada
  • Fernando Cabral / Sistemas do Futuro
  • ModeradorJosélia Mendes / Instituto Politécnico de Leiria

20:30          Comida oficial

20 de Outubro

10:00          3.ª Mesa Redonda: Acesibilidad de los Contenidos y  Comunicación Pública en los Museos

  • Victor Suárez Saa. Responsável de Comunicação. Fundação Orange
  • “Redacción de textos expositivos para todos os públicos”, Maribel Rodriguez Achutégui / Espiral
  • Filipe Trigo / ISMAT
  • Fátima Alves / Pavilhão do Conhecimento
  • Moderador: Clara Mineiro / DGPC

11:30          Pausa / Café

11:45          Conferencia de clausura:

  • “Trabajando por un  ambiente en constante transformación: desafios para museos que se quieran ser accesibles”,  Maria Vlachau / GAM

12:45           Sesión de clausura

13:00          Almuerzo libre

15:00          Excursión a Tavira para visitar el Núcleo Museológico Islâmico de Tavira y  el  Palácio da Galeria.

Más información, inscripción y presentación de póster en la web del encuentro.

Redes sociales y museos: vídeos

En el pasado mes de noviembre tuvo lugar en el Museo Picasso Málaga el curso Redes Sociales en Museos, reputación y credibilidad en la red, organizado por la Universidad Internacional de Andalucía.

Para todos aquellos que no pudieron asistir, o para los que quieran recordar lo que allí se dijo, la UNIA ha subido a su canal de Blip los vídeos de las distintas ponencias.

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Crowd Curation

Cuando se habla de que los museos y centros culturales asuman modelos más participativos supone hacer algo más que oír la opinión de los visitantes e implica hacer que en ocasiones puedan formar parte de los procesos del museo. Partiendo de esta idea, y ligado al fenómeno del crowdpower, surge el crowdcurating o comisariado colaborativo.

El Museo del Brooklyn empezó esta dinámica con Click, una exposición fotográfica en la que se apelaba a “la sabiduría de la multitud”. El proceso constó de tres parte: una convocatoria abierta para que diferentes artistas enviaran sus propuestas; una selección en la que el público y la comunidad on line del museo eligieron las obras; y una exposición en el museo. Todo el proceso estuvo acompañado de evaluciones para conocer cómo el público percibe una obra en función de su experiencia previa, un libro, una meetup en el museo, etc…

El resultado fue una colección de fotografías elegidas por 3.344 personas que emitieron 410,089 evaluaciones y 3.089 comentarios sobre las 389 imágenes que formaban parte de la convocatoria. La estadística completa se puede ver aquí.

La exposición fue puesta en entredicho por la crítica de arte, a lo que James Surowiecki, autor del aclamado libro The Wisdom of Crowds , contestó en el blog del Smithsonian diciendo que en la Historia del Arte siempre ha habido argumentos que desprestigiaban la opinión de la masa frente al saber de la élite, pero que Click “refleja el verdadero juicio colectivo de la multitud”.

Éste mismo museo probó de nuevo la experiencia con la exposición de pinturas indias Split Second .

Otros museos también ha realizado exposiciones colaborativas, como el Museo Smithsonian que en su muestra El Arte del Videojuego pidió que el público eligiera por votación los videjuegos que querían que estuvieran presentes en la exposición

El Museo Walker creó 50/50, una exposición que usaba como base su colección de papel y solicitaba a sus visitantes que la exploraran para elegir una parte de las piezas que formarían parte de la muestra. El resto sería elegido por un comisariado profesional, contraponíendose la mirada experta a la mirada de la audiencia.

Y no sólo en museos, los conservadores del Zoo de Houston eligieron junto a su público una nueva especie de primate para una de sus áreas, compartiendo a través de su blog todo la investigación que estaban realizando para seleccionar especímenes y solicitando ayuda para elegirlo colaborativamente. El objetivo era mostrar de manera práctica cómo se desarrolla este tipo de procesos.

En España empiezan también a surgir modelos de comisariado colectivo, en los que el público puede participar en el proceso. Un ejemplo de ello es la Biblioteca Nacional de España, que propone a su comunidad on line que colabore a través de Facebook proponiendo textos para su próxima exposición sobre libros de artista.

Otros centros no sólo piden que su público colabore eligiendo, sino que incluso favorecen que puedan enviar el material que formará parte de la muestra. Es el caso de Dona tu Neurona, proyecto de Museos Científicos Coruñeses en el que solicita a la comunidad escolar que participe en la creación de una exposición. También del proyecto Pantalla Global del CCCB, una plataforma virtual con varias líneas temáticas en las que el público puede participar enviando propuestas audiovisuales relacionadas. «Los agentes culturales ya no poseen el poder total, porque Internet ha proporcionado al individuo el medio y la posibilidad de ser actor y no solo espectador pasivo”, dijo el sociólogo Gilles Lipovetsky en la presentación del proyecto, definiendo bien la nueva situación en la que nos encontramos.

También Internet ha dado lugar a que se generen proyectos de comisariado múltiple, es el caso de la Exposición Expandida, que usa distintos blog para generar exposiciones on line con obras seleccionadas por diversos comisarios/blogger. Cada blog constituye una de las salas de la exposición en el que se reflexiona en torno al «leiv motiv» global -La Ciudad-.

Estos ejemplos muestran diferentes modelos para crear exposiciones colaborativas en las que el público pueda participar como protagonista.

Museos de arte en red

El pasado 17 de febrero tuvo lugar el encuentro Arte y un Café, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Una jornada en la que se reflexionó sobre distintos modos de potenciar el arte, la cultura y sus instituciones, desde distintos puntos de vista.

Por mi parte, hablé de los museos de arte en la red centrándome en la premisa de que actualmente es necesario trabajar no sólo para nuestros usuarios, sino también con ellos. Hasta ahora era significativo el simple hecho de que una institución lanzara un perfil social, pero ya no sólo vale con “estar” y hay que “ser” social. Hay que tener claro que estar en redes sociales no hace a un museo social, por lo que es necesario un cambio en las formas de interacción para generar modelos más abiertos y participativos. Conectar realmente con el usuario implica que el museo entienda los medios sociales como algo más que un tablón de anuncios, siendo necesario que genere valor trabajando en la atención a su comunidad, en la virtualización de contenidos, en la co-creación, etc… Cuando se hilan todos estos elementos y las acciones que realiza la institución dejan de ser hechos aislados y pasan a formar parte de un plan preconcebido y estructurado, es cuando se obtiene mejores resultado y mayor “feedback”.

Utilizando Klout para medir la labor en red de museos españoles e internacionales se observa varios elementos, en primer la presencia de museos de arte ocupando los primeros puestos, sobre todo los centros de arte y cultura contemporánea que destacan tanto por su labor en medios sociales como por el apoyo de los usuarios. Pero lo más significativo es que no sólo es clave el número de usuarios para determinar el Klout de una institución, y se observa como centros con menos seguidores en Twitter y en Facebook obtienen un mejor posicionamiento que otros con mejores cifras. En el caso de los museos españoles se nota especialmente, y museos pequeños o incluso perfiles secundarios de instituciones se cuelan en los primeros puestos dejando atrás a grandes centros culturales.

Más allá de las cifras, que no son lo más importante, estos ejemplos sólo tienen como fin mostrar que a la hora de valorar el trabajo en red de un museos el número de seguidores que tiene pierde fuerza como dato significativo, ganándolo otros elementos como su participación, influencia, repercusión de sus contenidos o calidad de las conexiones que establece con sus usuarios.

La presentación de la charla se puede ver en slideshare o en prezi

Conversando con Lucía Calvo

Lucía Calvo es periodista y trabaja en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona a cargo de proyectos participativos y de la edición de contenidos multimedia. Acaba de publicar, junto con María Farràs, “El CCCB en la Red”  una radiografía de la presencia del CCCB en la llamada web 2.0, un documento de trabajo que establece pautas de uso y de estilo y las líneas de trabajo futuras del CCCB en el ámbito digital.


MEDIAMUSEA¿Lucía, en qué favorece el uso de las nuevas tecnologías a las instituciones culturales?

LUCÍA CALVO: Las nuevas tecnologías cambian la forma de producir, distribuir y compartir la cultura. Internet está basado en una forma de organización en red, horizontal y no jerárquica. El modelo de comunicación ahora es multidireccional. Todas estas transformaciones abren el camino hacia nuevas formas de difundir, divulgar y de aprender de la cultura, hacia niveles de participación que van mucho más allá de la visita pasiva a una institución, hacia una popularización de la cultura ─ya no son unos pocos los únicos que saben y atesoran conocimiento─, hacia la aparición de nuevos géneros y formatos culturales, etc. El reto está en que los responsables de las instituciones culturales entiendan, asimilen e integren estas transformaciones al funcionamiento y forma de ser de las organizaciones.

MM: El móvil se ha convertido en un elemento muy usado y de gran versatilidad. En los museos puede tener variadas aplicaciones, pero algunas implican que se use la cámara del teléfono. Gran parte de los museos españoles impide realizar fotografías en su interior, elemento difícil de controlar si se permitiera el uso del móvil para otras aplicaciones. Se quita esta prohibición, se obvia el uso del móvil… ¿cómo se resuelve esta situación?

LCCreo que el uso de cámaras o de teléfonos móviles dentro de las salas de exposición es algo muy difícil de controlar y cada vez lo será más. No sé qué solución es la mejor. Quizás lo más sensato es adaptarse a los nuevos tiempos y permitir realizar fotografías e utilizar cualquier tipo de gadget dentro de las instalaciones museísticas. Una de las funciones de los museos es social, que la gente vaya a visitarlos. Si la sociedad cambia pero los museos no se adaptan…

MM: Códigos bidimensionales, realidad aumentada, aplicaciones móviles, tecnología NFC… ¿es necesario apostar por todas estas novedades o puede un exceso de tecnología desvirtualizar el concepto de museo?

 LC: Yo creo que se comete el error de creer que ser innovador supone utilizar las últimas tecnologías en el museo. El cambio cultural no es tecnológico, es mental (y quizás generacional). Tener la pantalla táctil más potente del mercado en la recepción de un museo es fabuloso y seguramente atraerá más público pero ¿qué pasa con el capital humano de la organización? ¿Qué pasa si nos gastamos la mitad del presupuesto en gadgets y aplicaciones pero la organización sigue funcionando con patrones y metodologías de trabajo anacrónicas?

Es interesante aplicar novedades tecnológicas a proyectos culturales, siempre y cuando tengan sentido y se adecuen a los objetivos y contenidos del proyecto. Hay iniciativas realmente innovadoras que no tienen por qué estar ligadas a los últimos avances tecnológicos. En I+C+i del CCCB Lab  organizaron talleres de cocreación en cultura en los que se utilizó plastilina para diseñar modelos de participación 🙂

 MM: En relación al complejo tema de los derechos de propiedad intelectual en Internet, ¿cómo deben los museos compartir  su contenido?

LC: Las licencias Creative Commons pueden ser una buena fórmula para regular derechos de autor. Hay diferentes modalidades que pueden ser más o menos restrictivas con los derechos de reproducción y distribución. No soy experta en el tema pero la práctica demuestra que los contenidos culturales acaban circulando en Internet a pesar de las restricciones legales. Si sabes que alguien acabará colgando en Youtube una conferencia que ha grabado con el móvil ¿no es mejor para el autor de la conferencia y para el público en general que la institución cultural la facilite en buena calidad y bajo una licencia que deje claros cuáles son los límites de uso y reproducción?

MM:  ¿Actualmente, cómo debe ser y qué ha de tener la web de un museo?

LC: Me gustan las webs de museos vivas, cambiantes, que muestran la actividad diaria, los contenidos más nuevos. También aquellos sitios que están pensados para el disfrute del usuario. Muchas webs corporativas están diseñadas desde dentro hacia fuera, de nosotros a ellos. Importa más quiénes somos y qué hacemos que facilitar una navegación usable y entretenida al visitante virtual.

Poco a poco las webs de instituciones culturales se van adaptando más y mejor al usuario pero cuesta mucho cambiar porque la mayoría ─sobretodo las instituciones públicas─ externalizan servicios como la programación, el diseño o la actualización de contenidos.

Es complicado trabajar de forma ágil y plantear cualquier cambio en la web. Los museos renuevan sus versiones de la web cada X tiempo y entre tanto, cuesta mucho tocar nada. Son webs escaparate. Yo creo que esto ocurre porque posiblemente muchas instituciones todavía no se han dado cuenta del valor estratégico de la web. Solo hay que comparar cuántos recursos económicos, técnicos y humanos se dedican a la conservación y mantenimiento de una instalación cultural (espacio físico) y los que se dedican a su sitio web (espacio virtual). Trabajar con equipos internos transversales que incluyan expertos en programación web, diseño y contenidos facilitaría tener una web siempre a punto.

MM: El fenómeno de las redes sociales está penetrando con repentina fuerza en los museos, ¿cuál es la importancia que verdaderamente tiene?, ¿crees que es imprescindible usar estas redes o son un elementos accesorio producto de una moda pasajera?

LC: Mantener y actualizar periódicamente servicios 2.0 como Facebook o Twitter ─los más utilizados─ puede ser útil en el ámbito de la comunicación y la difusión de la actividad o de la colección de un museo. También permite un diálogo más directo con los usuarios. En el CCCB utilizamos mucho Twitter como herramienta para compartir información y aprender de las comunidades de usuarios especializadas en temas de nuestra programación (@cececebe para temas de agenda cultural, @cccblab para investigación e innovación, @cccbeducacio para la comunidad docente y educativa, @kosmopolis_CCCB para literatura o @publicspaceCCCB para el debate sobre espacio público y urbanismo).  Twitter es una de nuestras herramientas preferidas porque en el centro pasan muchas cosas cada día, nos relacionamos con mucha gente y Twitter se convierte en lugar de encuentro tanto para narrar nuestro día a día como para escuchar lo que dicen los usuarios sobre los temas que nos interesan.

Ahora bien, no creo que Twitter y Facebook sean imprescindibles. Puedes no estar en Facebook ni en Twitter y tener una buena estrategia de comunicación, llegar al público que te interesa. Me parece una moda ─y quizás un problema─ la excesiva fe que se tiene en las bondades de las redes sociales. Son herramientas de comunicación, útiles según el caso. Creer que porque estamos en Facebook o Twitter hemos mejorado nuestra comunicación y difusión puede ser engañoso. Las instituciones seguimos produciendo mucho papel, nuestros datos y contenidos suelen ser de difícil acceso o estar sujetos a restricciones legales y la participación a través de Facebook y Twitter es limitada. Creo que debemos aspirar a proyectos culturales más abiertos y participativos, que van más allá del hecho de tener un community manager que nos mantenga al día en Facebook y Twitter. Internet es muy grande 🙂

 MM: Se ha hablado mucho de quién o quiénes deben administrar y dinamizar las redes sociales de un museo y cuál es el perfil ideal que ha de tener. En tú opinión, ¿qué modelo consideras el más adecuado para un centro cultural?

LC: Creo que si utilizamos herramientas 2.0 habitualmente, es interesante tener en plantilla una persona (o varias en función del número de herramientas y proyectos 2.0 que gestionemos) formada en comunicación digital, que conozca a fondo el funcionamiento de Internet y de las comunidades de usuarios, que nos llevan ventaja en todo este mundo.  Un buen dominio del lenguaje, las normas de netiqueta y los géneros y formatos de Internet también es útil. Ahora bien, las nuevas tecnologías y el uso de Internet (y no sólo de Twitter y Facebook) implican nuevas formas de crear y compartir la cultura y el conocimiento y creo que esto es algo que sí que han de aprender y aplicar a su forma de trabajar todas las personas que forman parte de la organización y no solo el/la responsable de redes sociales.

Decir qué modelo es mejor es difícil porque cada institución es un mundo. Hay instituciones muy jerárquicas donde imagino que debe ser una odisea intentar ser “2.0” y otras que son muy pequeñas que no pueden ni permitirse contratar una persona con un perfil de comunicación digital. Lo que sí que es interesante es que los responsables de las instituciones se planteen qué quieren ser en Internet y en función de eso, destinen los recursos humanos y económicos necesarios.

MM:Por último, ¿qué hay que hacer para que la comunicación con NNTT sea efectiva, útil y ayude a conectar realmente con el público?

LC: Ser honesto y transparente es fundamental. En Internet nos encontramos en igualdad de condiciones con nuestros interlocutores por lo que intentar “vender motos” es muy complicado o directamente no funciona. Si queremos propiciar una cultura más abierta y participativa, es importante que diseñemos bien los procesos de participación con usuarios y dejemos claro desde el principio qué queremos y qué esperamos de la gente y de qué manera pueden contribuir y beneficiarse del proyecto. En el CCCB hemos trabajado en ese sentido con iniciativas como “Brangulí estuvo aquí. ¿Y tú?” o la exposición “Pantalla Global

¡Muchas gracias Lucía por tus respuestas!