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Posts etiquetados ‘Cultura’

Museos en TED

TED, las siglas en inglés de tecnología-entretenimiento-diseño, es una organización sin ánimo de lucro dedicada a difundir aquellas ideas que merecen la pena («ideas worth spreading»), bien a través de sus charlas TED Talks o de sus eventos locales TEDx.  Personalidades como Bill Clinton, Frank Gehry, Bill Gates, Jane Goodall o Philippe Starck, así como algunos  de los más interesantes pensadores y emprendedores  actuales, han estado en TED.

Existen unas mil charlas TED  con todo tipo de temáticas, que pueden verse en su canal de Youtube o en su web. En alguna ocasión los museos han sido también protagonistas en estos eventos.

He aquí las ocho charlas TED o TEDx en las que se ha hablado de museos:

Building a museum of museums on the web, por Amit Sood

Museum of the future, por Sebastian Chan.

El museo: territorio por descubrir, por Silvia Singer

Why Museums Still Matter?, por David Franklin

¿Por qué se necesitan más museos?, por Andrés Roldán.

How art gives shape to cultural change, por Thelma Golden

La experiencia del Museo de la Persona, por Karen Worcman

Nuevas fronteras en la cultura: el reto de la innovación en los museos, por Soledad Gómez

Google +

La red social de Google se abre a los perfiles no personales y permite que marcas y empresas creen sus páginas en este espacio. Esto significa que a partir de este momento las instituciones culturales también pueden tener presencia en esta red, y así lo han hecho centros como el Museo del Prado, el MUVIM, el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología o el Museo Arqueológico de Alicante, que ya han creado sus propias páginas (aunque aún no todos lo han sumado a la lista de redes de sus webs)

¿Pero qué supone formar parte de esta nueva red generalista? Las instituciones tienen a Facebook para crear comunidad, a Twitter para compartir información…¿es preciso estar también en Google+?

A esta respuesta sólo se puede contestar con un «depende». Depende de bastantes cosas, pero sobre todo de tres elementos clave:

1. En primer lugar, del plan de comunicación web de la institución y de si estar presente en esta red aporta beneficios añadidos o ayuda a la consecución de los objetivos fijados por el centro. Se tiene que tener claro por qué se quiere estar en Google Plus, ya que estar sólo por la novedad o porque sea una nueva moda es un error que puede conducir a una mala gestión de las páginas.

2. Depende de los recursos del centro para poder  gestionar o no un nuevo perfil. Esta red ofrece nuevas posibilidades pero sacar partido a los elementos que diferencia Google+ de otros medios sociales precisa que el museo pueda dedicarle tiempo y trabajo. Si no se puede dedicar ese tiempo quizá no sea preciso estar, y si no se tiene nada de tiempo para actualizar nuevos medios directamente mejor no figurar  (un perfil fantasma es peor que no tener ningún perfil).

3. Y, por último, depende de si la institución va a ser capaz de dar a este red un sentido y una finalidad diferente al resto de redes generalistas que use. Para hacer lo mismo que en otros espacios y repetir la misma información no es necesario estar presente en Google Plus. Probablemente el público que esté interesado en estar informado sobre el museo ya lo seguirá en otros medios sociales, para conseguir que siga al museo en esta nueva red y, ¡sobre todo!, que le interese su perfil,  es necesario ofrecerles nuevos elementos de valor.

Teniendo en cuenta esta base, es preciso saber qué  elementos interesantes puede ofrecer Google Plus:

1. Estar en G+ es un elemento más para aumentar la visibilidad del museo en la red, bien si los usuarios comparten nuestra página con un +1 o bien si nos añaden a sus círculos para recibir nuestra información.

2. Google Plus integra todos los elementos de Google y también a Youtube lo que favorece el trabajo de la institución y facilita sus posibilidades de innovar y de ofrecer contenidos de manera cómoda y sencilla.

3. El sistema de círculos de Google + permite segmentar la información que el centro ofrece y focalizar acciones a grupos concretos sin saturar al resto de usuarios. Las listas de Facebook ofrecen esta opción a los usuario, pero a las páginas sólo le permite segmentar sus publicaciones por ubicación y por idioma. Además,  que este sistema forme parte de su filosofía de base de G+  hace de él un elemento más eficiente y facilita su uso.

4. Hangouts o la integración de videoconferencias, de audio, vídeo y chat. El punto fuerte, frente a Facebook, es que permite las conversaciones grupales (10 personas a la vez) y que se pueden hacer quedadas públicas a las que los usuarios pueden sumarse.

5. La conexión directa: las instituciones que estén en G+ podrán ser fácilmente localizadas a través del sistema de conexión directa del buscador. Sólo añadiendo un «+» en el buscador de Google aparecerá (si existe) la página en plus de la institución y podremos añadirla automáticamente a nuestros círculos.

Partiendo de ello, Google Plus interesa si el museo está buscando nuevas formas de trabajo social y nuevas posibilidades para conectar con su público, también si quiere mejorar su visibilidad y posicionamiento. Además,  es sencillo dar un sentido propio a esta red (más allá del de compartir información sin más) usando los medios que nos ofrece, por ejemplo:

1. Segmentando la información: desde un mismo espacios se puede lanzar información pública, pero también información destinada  sólo al personal del museo, a los miembros de la asociación de amigos del museo, a grupos que vayan a realizar una determinada actividad, a profesores, a investigadores… Las opciones son múltiples y a través de ellas podemos crear verdaderas redes de personas, facilitando el trabajo interno y la relación con la comunidad social del centro.

Para ello es preciso que el museo haga algo más que lanzar información pública (para lo que ya tiene otras redes) y realice el trabajo de integrar en círculos los distintos perfiles en los que le interese segmentar la información. Para el trabajo efectivo en esta esta red no vale sólo con que los usuarios nos añadan a sus círculos y que la institución actúe como un elemento pasivo, sino que es necesario que el centro haga un esfuerzo por añadir a su vez a todas las personas que le siguen a sus propios círculos y clasificarlos dentro de estos. Sólo así conseguirá poder personalizar sus mensajes, insistir en ellos en los círculos interesados sin saturar al resto y mejorar la experiencia del usuario.

La creación de círculos implica que el museo puede dar a conocer los círculos que ha creado con información diferenciada a la pública, de forma que si tiene un circle para aportar contenido a los docentes que van a hacer visitas al museo, un profesor pueda solicitar ser añadido al mismo.  Esta segmentación del usuarios, que algunos museos habían solventado en Facebook creando diferentes tipos de páginas o en Twitter con perfiles específicos, puede gestionarse así en G+ de manera sencilla a través de los círculos.

2. Compartiendo distintos tipos de contenidos en distintos formatos, a través de la facilidad que otorga que Youtube haya sido integrado en las páginas G+ o que  todos los servicios de google estén fácilmente disponibles de esta red.

3. Realizando reuniones virtuales con hangouts. El museo puede mostrarse disponible en un determinado horario para atender de tú a tú al usuario, como si se tratase de una ventanilla virtual de información, por ejemplo. Pero también puede realizar reuniones de trabajo con distintos profesionales, atender a investigadores, organizar encuentros con el comisario de una exposición o el restaurador de una pieza, coloquios on line…

Existen, evidentemente, muchas herramientas para realizar videoconferencias, pero implican usar otro medio. G+ aporta la comodidad de integrarlo dentro de la propia red y que el usuario pueda conocer fácilmente cuando el centro está disponible para conversar al navegar por este medio.

En definitiva, Google Plus puede ofrecer a las instituciones culturales nuevas opciones y favorece la visibilidad del centro. Tiene además elementos suficientes como para dotar a esta red de un carácter propio y diferenciado del resto de medios sociales que utilice la institución, pero, eso sí,  aprovechar eficientemente sus particularidades  implica que la institución le dedique tiempo y esfuerzo.

En un futuro G+ planea integrar en la red Google Analytics y Google Adwords, así como multi-administradores , lo que abrirá además nuevas opciones.

Para crear una página pinchar aquí  (en el caso de que sea para una instituciónrecomendable no vincularla con un perfil concreto de un trabajador, sino crear específicamente uno genérico para el centro con el fin de evitar problemas en un futuro).

Guía oficial de Google para páginas

Perfil de Mediamusea en Google Plus

Museos&Redes 2: avance

En el año 2010 desde mediamusea se lanzó el primer estudio de Museos&Redes que tenía como objetivo analizar la presencia en red de los museos y centros culturales y expositivos españoles con el fin de comprobar el estado de la cuestión y servir de base comparativa para poder contrastar resultados en años sucesivos. Por esta razón, a final de este año, saldrá Museos&Redes II para mostrar en qué se ha avanzado y cómo han cambiado las cosas a lo largo de 2011.

En esta ocasión se ha hecho un esfuerzo mayor para tratar de abarcar más centros y obtener datos más certeros, si en el año 2010 fueron 150 los museos analizados en el estudio, en este año son 300 las instituciones que se han seguido y evaluado para comprobar  su presencia en red,  visibilidad, uso de herramientas o difusión en medios sociales, entre otros muchos datos de interés.

Como adelanto, y a falta de añadir las variables que se produzcan en los dos meses que quedan para que concluya el año, se puede avanzar que algunas de las carencias detectadas en 2010 han sido o empiezan a ser solventadas, que el boom social que se produjo en la segunda mitad del 2010 continuó durante los primeros meses de 2011 o que se ha mejorado en la forma de trabajar en social media. Se ha trabajado en asentar elementos que estaban ya presentes el año anterior  y han aumentado los centros que hacen uso de ellos,  aunque la utilización de nuevos recursos o las novedades  han sido escasas. Además, se ha detectado una mayor presencia de perfiles fantasmas.

A modo de ejemplo del tipo de información que aparecerá en Museos&Redes II:  gráfica del crecimiento de los museos presentes en Twitter hasta octubre de 2011.

Los datos completos en un par de meses en la sección Estadísticas.

Conferencia TEDxLaRioja

Nuevas fronteras en la cultura, el reto de la innovación en los museos.

Conversando con… Pilar Gonzalo

Empezamos «Conversando con…» hablando  con Pilar Gonzalo.

Pilar está especializada en comunicación cultural y en estrategias de facilitación 2.0 para organizaciones y comunidades online. En la actualidad trabaja en el Departamento de Comunicación del Museo Reina Sofía. Además, escribe sobre social good, captación de fondos y marketing online en el tercer sector para la revista Compromiso empresarial y es profesora de postgrado en la Universidad Europea de Madrid.

MEDIAMUSEA: ¿Pilar, en qué favorece el uso de las nuevas tecnologías a las instituciones culturales?

PILAR GONZALO: El uso de las nuevas tecnologías puede favorecer no sólo a las instituciones culturales, sino a cualquier organización que trabaje con y para las personas. El acceso a la cultura para las personas es una meta fundamental que toda organización cultural ha de tener como prioridad, pero indudablemente este objetivo se ha de plantear de manera meditada y sostenible. En las estrategias y las acciones es donde se encuentra el acierto o error de determinadas elecciones tecnológicas ya que la tecnología no tiene por qué necesariamente ayudar por sí misma, sino que ha de estar integrada como elemento facilitador y potenciador de un proyecto.

Por otra parte, las nuevas tecnologías han de suponer un apoyo fundamental para la incorporación de las personas discapacitadas a las organizaciones culturales, no sólo como usuarios, sino como empleados. Desafortunadamente todavía hay muy pocos ejemplos de esto. En esta línea el Museo Reina Sofía acaba de firmar un convenio con Fundación Once que abrirá una interesante vía de integración.

MM: ¿Actualmente, cómo debe ser y qué ha de tener la web de un museo?

PG: Depende del museo, pues su página web ha de ser su propia naturaleza extendida al entorno online. Con esto también quiero decir que una web debería ser mucho más que una “versión digital” de lo que los museos ponen en los folletos. En mi opinión se trata de otro espacio más para la creación, la información, la participación y el debate.

Además, y llevando las cosas al purismo, considero que a las alturas que estamos el concepto de “página web” es un tanto obsoleto, frente a una apertura de datos de calidad y flexibles distribuidos en red. Es un hecho que la gente no acude a la “página” entrando a través de “la portada” y siguiendo un orden “lógico” en su recorrido. El modo habitual para llegar a los contenidos online es acceder a la información a través de buscadores o de las herramientas de sindicación. Pero como los museos trabajan (deberían) para todo tipo de públicos, conviene tener una referencia que aglutine de forma organizada la información y que constituya un punto de referencia para quienes necesitan un lugar “oficial” en Internet.

Dicho esto, sí que hay unas pautas mínimas a tener en cuenta: indexación, usabilidad, flexibilidad, open-data y –fundamental– comunicación dirigida al usuario, a los distintos tipos de usuarios. Esto elimina el discurso único y obliga a los museos a crear contenidos y recorridos adaptados a la diversidad de públicos a la que deben atender.

MM El fenómeno de las redes sociales está penetrando con repentina fuerza en los museos, ¿cuál es la importancia que verdaderamente tiene?, ¿crees que es imprescindible usar estas redes o son un elementos accesorio producto de una moda pasajera?

PGNi lo uno, ni lo otro. Nada es imprescindible y pese a que España es un país de modas, lo que tampoco se puede hacer es mirar hacia otro lado sin, al menos, ser conscientes de que los sistemas de comunicación, intercambio y conocimiento; unidos a las expectativas de los usuarios de los museos, han cambiado sin vuelta atrás.

Pero las redes sociales son una acción más de las posibles estrategias de los museos. Considero que lo que verdaderamente hace social a un museo es conocer y respetar a su público proporcionándole los servicios que necesita. Personalmente me dice mucho más del carácter social e integrador de un museo su capacidad para compartir sus estados de cuentas en Internet, los resultados de sus auditorías o los correos electrónicos de los miembros de su plantilla; por no hablar de si tienen (los menos) un plan estratégico que se comprometan a cumplir. En este sentido considero que el Museo Artium de Vitoria es ejemplar entre los museos españoles.

 MM  Se ha hablado mucho de quién o quiénes deben administrar y dinamizar las redes sociales de un museo y cuál es el perfil ideal que ha que tener. En tú opinión, ¿qué modelo consideras el más adecuado para un centro cultural?

PG: Me encanta que preguntes por un “modelo”, en lugar de por un “perfil profesional”, pues precisamente se trata de eso: de un modelo de trabajo colaborativo y de información distribuida en el que se involucren personas de distintas áreas. Lo contrario sería designar una especie de “medium” que se vería en la imposible tesitura de tener que interpretar a toda la organización, en directo, para el conjunto de usuarios.

Una metodología acertada pasaría por unificar criterios de comunicación y gestión entre distintas personas de los distintos equipos; en trabajar con coherencia, equilibrio y relevancia en las distintas plataformas; y en atender a los usuarios con diligencia y calidad. Por supuesto que este trabajo no lo puede hacer cualquiera, pues se requiere de unas mínimas habilidades para comunicarse y relacionarse con las personas, además de capacidad para comprender la organización desde dentro sin ensimismarse en su organización interna; sin embargo, esto no significa que no son habilidades que no se puedan adquirir. También es imprescindible tener vocación de servicio y gusto por el trabajo directo con las personas, además de una importante dosis de generosidad. Si no te gusta la gente, definitivamente esto no es lo tuyo.

MM: Códigos bidimensionales, realidad aumentada, aplicaciones móviles, tecnología NFC… ¿es necesario apostar por todas estas novedades o puede un exceso de tecnología desvirtualizar el concepto de museo?

PG: En absoluto desvirtualiza el museo, porque la tecnología es sólo un medio y como tal, además cambia. Los fines del museo puede que no tengan porqué hacerlo, o sí, pero ese es otro debate. Para las organizaciones culturales la parte más ingrata de la tecnología es su mantenimiento, tanto en términos de hardware como de contenidos y atención a los usuarios. Los museos (sus presupuestos, sus plantillas, sus infraestructuras) dan de sí hasta un límite y no hay que rasgarse las vestiduras por no llegar a implantar todas las novedades tecnológicas. Lo que sin embargo sí es importantísimo es no abrir canales de comunicación y líneas de trabajo que luego no se va a poder atender adecuadamente. Mi recomendación en este sentido es que los museos se embarquen para navegar, no para ahogarse.

Por otra parte, otra de las dimensiones de la tecnología en los museos es en su aplicación en la visita física. De los sistemas tradicionales de audio-guías a las descargas es los dispositivos móviles de los usuarios, por lo general los sistemas tecnológicos in situ están todavía muy poco desarrollados y son muy intrusivos en relación a la experiencia del visitante. He visto algunos prototipos interesantes basados en detección por movimiento, pero todavía queda mucho por hacer en este sentido.

MM: El móvil se ha convertido en un elemento muy usado y de gran versatilidad. En los museos puede tener variadas aplicaciones, pero algunas implican que se use la cámara del teléfono. Gran parte de los museos españoles impide realizar fotografías en su interior, elemento difícil de controlar si se permitiera el uso del móvil para otras aplicaciones. Se quita esta prohibición, se obvia el uso del móvil… ¿cómo se resuelve esta situación? 

PG: Efectivamente, en los museos se producen situaciones absurdas que obedecen a criterios basados en realidades obsoletas. Este asunto fue contemplado en el documento “Derechos del usuario de los museos y centros de arte”  elaborado por el Instituto de Arte Contemporáneo y en el que tuve la oportunidad de trabajar junto con Juan Antonio Ramírez. Indudablemente, los museos han de velar por la conservación de las obras de arte y la correcta experiencia en la visita, pero al margen de medidas enfocadas a estos objetivos el resto debería ser responsabilidad de los usuarios. Por eso yo soy partidaria de que los visitantes puedan realizar fotos sin flash de todo aquello que quieran. Esto incluye la posibilidad de que realicen fotografías a obras cuyos derechos de explotación no se encuentran en dominio público. El uso que posteriormente le den a estas fotos, puede ajustarse o no a la legalidad vigente, y en función de eso deberá ser la actuación de la justicia. Lo que los museos no deberían hacer es adoptar medidas que restrinjan los derechos de copia privada y demás usos contemplados en la Ley de propiedad intelectual.

La base conceptual de este problema es el riesgo implícito de la visita pública en relación a la responsabilidad de los museos como custodios y mediadores de las obras. Pero lo que hay que hacer con los riesgos es gestionarlos. Si no, lo más seguro para cualquier museo sería prohibir totalmente las visitas y esto, obviamente, es un absurdo. Un ejemplo de lo absurda que puede llegar a ser esta actitud paranoica frente a los visitantes como elementos peligrosos y potenciales delincuentes es que se deja entrar a los visitantes con calzado y sin embargo no se podría evitar que un trastornado lanzara un zapato al Guernica. Los museos deben gestionar los riesgos mientras acogen a los visitantes. Es una cuestión de equilibrio.

MM En relación al complejo tema de los derechos de propiedad intelectual en Internet, ¿cómo deben los museos compartir  su contenido?

PG: Deben hacerlo ajustándose a la normativa vigente en cada país y no nos queda otra. Otra cosa es que las leyes –como la Ley de propiedad intelectual– necesiten revisión, que los ciudadanos tengamos derecho a que se nos escuche y que las entidades de gestión de derechos de explotación tengan que tener tarifas, criterios y sistemas de gestión adecuados a los tiempos que corren. Como trabajadora de un museo de titularidad estatal encuentro absurda la situación de que tengamos que pagar derechos de explotación de las obras de nuestra colección siendo como somos una organización pública de función educativa y cultural y además sin ánimo de lucro mientras que cualquier medio de comunicación –con ánimo de lucro– sí puede difundir imágenes de nuestra colección sin solicitar permisos ni efectuar pagos, acogiéndose simplemente al derecho a la información. Indudablemente, la situación actual es abusiva y necesita revisión urgente.

Por otra parte tampoco puedo dejar de manifestar mi absoluto apoyo a los autores en su derecho a gestionar y cobrar por la explotación de sus obras. De la misma forma que cualquier trabajador o empresa cobra por sus servicios, las creaciones son objeto de cobro y su derecho lo ejercen sus autores. En cualquier caso, e insisto, es la regulación de ese derecho la que necesita una urgente actualización.

MM:  Por último, ¿qué hay que hacer para que la comunicación con NNTT sea efectiva, útil y ayude a conectar realmente con el público?

PG: Esta es una pregunta muy amplia, pero lo resumiría en que necesariamente hay que conocer al público y tener una verdadera voluntad en conectar con él. Suele ocurrir que se achaca la responsabilidad de los resultados a las herramientas y no a las políticas de actuación. Pese a las limitaciones que siempre puede haber, ahora más que nunca gracias a las herramientas 2.0, querer es poder.

¡Muchas gracias por tu participación, Pilar!